Transparencia. Abrir puertas al pensamiento


Me preguntó si los hechos tenían explicación. Habíamos escuchado las palabras de un empresario que marchaba del pueblo en el que elaboraba y comercializaba sus productos, porque, según decía, la gente les había declarado un boicot: les ignoraban, les rechazaban. ¡En el año 2012!

Hablamos de la experiencia concreta. La empresa había decidido su traslado a Cataluña. ¿Escapaba del territorio? ¿O, simplemente, no había gestionado bien su negocio? Evidentemente, no había manejado adecuadamente la información y sus potenciales clientes no le entendieron.
Nos hemos hecho a creer que todo tiene una explicación sencilla, una única causa evidente, y como no es así, oscurecemos nuestra interpretacion de los hechos, recurrimos a la falacia, o a una argumentación complicada de entender. Somos hijos de una “ignorancia sistémica”. Y nos arropamos de la mediocridad para contener el riesgo al fracaso: cerramos las puertas al pensamiento

Con tanto alboroto económico-financiero, hemos comenzado a solicitar que las relaciones en el mercado sean transparentes. El ciudadano pide claridad, que se le explique lo que se le oferta. Sucede, cuando en el restaurante pide explicaciones. Y cuando al producto en el lineal le revisa los ingredientes. El comprador, el cliente, quiere entender todas las condiciones y características de la oferta, del servicio. La oferta es mucho más que el producto.

Autores y editores coinciden en afirmar que la gente busca en la filosofía “herramientas para entender lo que pasa”. Durante los últimos siglos, la filosofía ha cumplido una función fomentando“un aumento de la autoconciencia”, una cultura de la liberación que culmina en los años sesenta y setenta. Pero hoy, lo que acucia a los ciudadanos es diferente: “El problema no es ser yo mismo sino cómo vivir juntos. Cómo ser libres juntos”. Y para esto, la filosofía tradicional no da respuestas claras. De ahí que el público busque otras vías. “Hay una demanda social que la academia no satisface”, porque “la universidad es fuente de conocimiento, pero no de sabiduría. No resuelve los problemas éticos”. Además, la filosofía académica se presenta, con frecuencia, como una jerga oscura y, a veces, banal.

“Abrir puertas al pensamiento” es la expresión que emplea Lluís Carrizo, director del programaPienso, luego existo. (…) El resultado, concluye, “es que se abren más puertas que se cierran y que las respuestas de los entrevistados contribuyen a generar nuevas preguntas”.

Llegamos a destino, y el coloquio con Diego estuvo trufado de preguntas. Quería tener la información oportuna para compartir con nosotros el proyecto. Un cambio en la orientación estratégica en el horizonte, y la creatividad y la labor en equipo como remos. Pero mucho más, porque abandonamos la orilla y nació una nueva aventura, hija de la transparencia y del pensamiento cargado de azul.

PIENSO LUEGO EXISTO

by Tapa’s CLAM

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