Pensando, rápido y lento por Daniel Kahneman


Héroe de la psicología, Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel en Ciencias Económicas por su trabajo pionero en psicología que cuestionaba el modelo racional del juicio y la toma de decisiones, es uno de los pensadores más importantes. Sus ideas han tenido un impacto profundo y ampliamente considerado en muchos campos, incluyendo la economía, la medicina y la política-, pero hasta ahora, nunca se habían reunido sus muchos años de investigación y el pensamiento en un libro muy esperado, “Pensando, rápido y lento”,  Kahneman, nos lleva en un recorrido innovador de la mente y explica los dos sistemas que conducen a la manera en que pensamos. El sistema 1 es rápido, intuitivo y emocional; Sistema 2 es más lento, más deliberativo, y más lógico. Kahneman expone las capacidades extraordinarias y también las fallas y los sesgos de pensamiento rápido, y pone de manifiesto la profunda influencia de las impresiones intuitivas en nuestros pensamientos y conducta. El impacto de la aversión a la pérdida y el exceso de confianza en las estrategias empresariales, las dificultades de predecir lo que nos hará felices en el futuro, los retos de la correcta elaboración de los riesgos en el trabajo y en casa, el profundo efecto de los sesgos cognitivos en todo, desde jugar a la bolsa de la planificación de las vacaciones, cada uno al lado de ellos puede ser entendido sólo por saber cómo los dos sistemas trabajan juntos para dar forma a nuestros juicios y decisiones. La participación del lector en una animada conversación acerca de cómo pensamos, Kahneman revela dónde podemos y no podemos confiar en nuestras intuiciones y cómo podemos aprovechar los beneficios del pensamiento lento. Él ofrece una visión práctica e ilustrativa de cómo se toman las decisiones, tanto en nuestro negocio y nuestras vidas personales y cómo podemos usar diferentes técnicas para evitar las interferencias mentales que muchas veces nos meten en problemas. Pensamiento, rápido y lento va a transformar la manera de pensar sobre el pensamiento.

@ Google Presenta: Daniel Kahneman
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Pensando, rápido y lento

Introducción resumen del libro
Fuente: Perú Económico

Daniel Kahneman, el psicólogo honrado con el Premio Nobel de Economía, publicó en noviembre 2011, Thinking, Fast and Slow; un libro centrado en el estudio de las ilusiones cognitivas, aquellas falsas creencias que aceptamos intuitivamente como ciertas. La gran contribución de Kahneman ha sido convertir la psicología en una ciencia también cuantitativa, lo que ha permitido enriquecer el  entendimiento de la economía que, en su versión clásica, asumía al ser humano como un ser racional que decide siempre en función de optimizar su beneficio.

En su libro, Kahneman sostiene que, para organizar el conocimiento, coexisten en el cerebro humano dos sistemas independientes: los llama el Sistema Uno y el Sistema Dos. El Uno es impresionantemente rápido: nos sirve, por ejemplo, para reconocer caras en fracciones de segundo. Probablemente se originó cuando nuestros antepasados mamíferos sobrevivían en un mundo de grandes depredadores reptiles. En cualquier selva, la  sobrevivencia requiere de un cerebro limitado pero rápido. Llamamos usualmente intuición a lo que el Sistema Uno concluye rápidamente sin esperar a la conciencia racional. El Sistema Uno tiene un acceso casi instantáneo a un vasto almacén de memoria, que es el que utiliza de referencia para adelantar conclusiones. Y las memorias más impactantes e influyentes son aquellas asociadas con emociones muy intensas: el miedo, el dolor, el odio. El Sistema Uno no resulta muy acertado. Es, más bien,  la herencia del mundo de la selva, donde mejor le va al rápido, incluso si se equivoca, que a uno muy acertado, pero lento al decidir.

            El Sistema Dos, a través del proceso lento de análisis y examen crítico de la evidencia disponible, llega a juicios más conscientes. Para ello, toma en cuenta los insumos del Sistema Uno, pero nos da la opción de revisar las opciones y corregir los errores. Probablemente esa parte del cerebro se desarrolló más recientemente, cuando nuestros antecesores ya primates se subían a los árboles donde tenían algo más de tiempo para pensar. Un mono en un árbol, más que de su sobrevivencia, está preocupado de su territorio, de planear y coordinar actividades con su grupo familiar. Es el Sistema Dos el que, a los humanos, nos ha permitido crear luego la cultura y el arte.

            La pregunta lógica es: ¿por qué no abandonamos el Sistema Uno, tan primario y sujeto a errores, para concentrarnos en un Sistema Dos, más confiable? La respuesta de Kahneman es que éste es uno muy ocioso y que requiere de esfuerzo mental, así como de tiempo y calorías. Así, el consumo de glucosa aumenta cuando el Sistema Dos se activa. Todo “piensa” es finalmente costoso y nuestras vidas están orientadas a economizar pensamiento. Incluso muchas de las herramientas intelectuales –cálculo matemático, lógica, retórica– pueden convertirse en sustitutos tramposos del pensamiento. Rutinas como las de calcular, hablar y escribir pueden hacernos creer que el Sistema Dos ya está a cargo de nuestra mente cuando no lo está aún. Recién lo activamos cuando hemos agotado estas alternativas fáciles y nos ponemos realmente a pensar.

            Aunque menos que en el caso del Sistema Uno, las ilusiones no dejan de distorsionar las decisiones del Sistema Dos. Kahneman se refiere y analiza sesgos diversos. Por ejemplo, en las playas de San Diego, California, por bañarse arriesgadamente, suele ahogarse un número de personas, cifra que se registra anualmente. Cuando, muy ocasionalmente, algún bañista es atacado por un tiburón, el número anual de ahogados de los años siguientes se reduce significativamente, hasta que gradualmente regresa a su valor normal. Kahneman argumenta que, debido a las escenas de la popular película sobre el tema y a los titulares de primera página que el inusual evento de un ataque generan, la gran mayoría de las personas tiene un registro muy vívido en su mente de lo que implica ser atacado por un tiburón –algo inusual–, no así de lo que implica ahogarse por imprudente –algo más frecuente–. Por lo tanto, cualquier eventual ataque hace  que la gente –durante los años siguientes– se vuelva más cuidadosa al entrar al mar. Así, se registra una paradoja: los muy raros ataques de tiburones han terminado salvando vidas de potenciales ahogados, ya que induce a los bañistas a una mayor prudencia.

            Hay otros sesgos. Por ejemplo, uno patrimonialista, solemos dar más valor a aquellas cosas de las que somos dueños. Kahneman presenta un experimento con un grupo al que divide en dos: “compradores” y “vendedores”. A cada “vendedor” le obsequia una taza de café y lo invita a vendérsela a un “comprador” al frente. Los “compradores”, por su parte, no reciben nada y se les invita a usar su propio dinero para comprar una taza de algún vendedor al frente. Los precios referenciales promedio en un experimento típico fueron: US$7.12 para “vendedores” y US$2.87 para “compradores”. Como consecuencia, pocas tazas cambiaron de manos. La economía clásica sostiene que, en un mercado libre, compradores y vendedores conciliarían en un precio de mercado. Ello puede ser la norma en una bolsa organizada entre agentes profesionales que negocian productos y acciones. Pero Kahneman sostiene que el sesgo patrimonialista influye en la fluidez de algunos mercados. Y como entre los más pobres, ser dueño de algo, por pequeño que sea, otorga status y poder, y éstos resultan muchas veces más importantes que el dinero, los mercados se atracan, no fluyen.

Si incluso el Sistema Dos está sujeto a estos sesgos, cuando no a la irracionalidad del Sistema Uno, ¿qué ganamos con avanzar en esta mayor precisión? Lo que Kahneman plantea es la necesidad de un enriquecimiento del lenguaje, la introducción de nuevos términos que permitan una visión más clara del contexto en que decidimos, y cuando conversamos de nuestras discrepancias.

En la reseña crítica de este libro para The New York Review of Books, el físico Freeman Dyson se sorprende, con razón, de que el autor no cite, en referencia alguna, a Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis. Si durante la primera mitad del siglo XX Freud fue la figura dominante de la psicología, pareciera que, de entonces a esta parte, se hubiera vuelto en un dictador destronado.

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Pensando, rápido y lento
 
Complemento resumen 
Fuente:El Independiente

Qué hermoso debe ser tener la confianza de Daniel Kahneman en el efecto de las palabras de uno! “Su rostro se torció ligeramente en una expresión de disgusto, y es posible que han empujado a este libro imperceptiblemente más lejos”, relata, tras la presentación de la palabra “vómito” a sus lectores. “El aumento del ritmo cardíaco, el pelo de los brazos se levantó un poco, y tus glándulas sudoríparas se activan”. Parece que sabe mejor que tú mismo.

Y de hecho lo hace, a una medida reconocida en 2002 por la concesión del Premio Nobel de Economía. Kahneman y su socio intelectual de Amos Tversky, fallecido en 1996, la economía humanizada mediante la demostración de las desviaciones sistemáticas en la forma de evaluar las perspectivas y tomar decisiones. Ellos ofrecieron evidencia acerca de los procesos mentales en el lugar de la asunción de los economistas tradicionales que los seres humanos toman sus decisiones por el pensamiento racional. Ahora su punto de vista de la mente se ha convertido en convencional, y que el homo economicus contador pasión sobrevive sólo como un hombre de paja, que ilustra la comprensión superior de psicológicamente informados “conductual” la economía.

Desde Tversky y Kahneman publicaron su primer hito (un apéndice de este libro) en 1974, el mapa de interior de la razón se ha vuelto más detallada. Kahneman se resuelve pensando en dos sistemas. Uno de ellos es intuitiva y emocionalmente inflexión, que lo convierte en un rápido y eficaz en general, “la máquina para llegar a conclusiones precipitadas”. El segundo es lento y racional, que ofrece un medio para comprobar las respuestas formuladas por el primer sistema, y para comprender el mundo de forma más rigurosa que la intuición permite. Sin embargo, este segundo sistema no sólo es lento, pero flojo. Está dispuesto a ir junto con cualquiera que sea la primera de ellas sugiere.

Para promover el pensamiento lento, Kahneman pide a sus lectores a trabajar a través de los problemas de ejemplo con el que esboza el panorama del pensamiento. Se siente como el trabajo con el cuerpo, así como a la mente. “Sus músculos se tensaron, tu presión sanguínea se elevó,” nos dice. Por otra parte, su letargo cognitiva protestaron por el desafío, y sus ojos vidriosos. Sacar conclusiones toma mucho menos esfuerzo.

Dos características fundamentales del sistema rápido son que es contrario a las pérdidas y que no puede hacer las estadísticas. A la intuición, “las pérdidas de telar más grande que las ganancias”. Las cosas malas, en general, parece que nos impresionan más que las buenas. El psicólogo John Gottman informó de que una relación se mantenga estable, tiene que haber por lo menos cinco veces más buenas interacciones dentro de ella como los malos. Incluso en la pasión no es la contabilidad, y los resultados negativos pesan más que los positivos.

Mental contabilidad es una habilidad esencial en una especie intensamente sociales completos de las personas constantemente haciendo favores, y aprovechando el uno del otro. Esto es muy diferente de pensamiento estadístico, sin embargo. Estamos siempre en busca de las causas-sobre todo humanos, y estamos más que dispuestos a la conclusión de que un evento ha causado otra cuando vemos a una asociación entre los dos.

Tampoco podemos fácilmente comprender lo que se parece a la aleatoriedad. Durante la Segunda Guerra Mundial, las bombas alemanas se perdió algunas partes del sur de Londres, haciendo que la gente sospecha que los espías enemigos estaban escondidos en los barrios. El análisis estadístico, sin embargo, puso de manifiesto que lo que parecía ser un patrón probablemente fue el resultado de la casualidad.

En situaciones donde las personas se esfuerzan por influir en los acontecimientos, otras posibles influencias se desvanecen en el fondo. Durante los años de formación intelectual de Kahneman como un psicólogo militar en Israel, se encontró con los instructores de vuelo que insistían en que alabar el buen desempeño fue contraproducente. Se había observado que los cadetes elogiado por la ejecución de una maniobra así en general, lo haría peor la próxima vez que lo intentaron, mientras que los cadetes reprendió por hacer un lío de que lo haría mejor la próxima vez. No pudieron apreciar que por la naturaleza de la variación, en particular un intento de buena o mala por lo general sería seguido por uno más cercano a la media: peor si el anterior había sido bueno, mejor si hubiera sido pobre.

Una observación más reciente de Israel, en los juicios de libertad condicional, arroja una luz más inquietante en las facultades de raciocinio de los individuos en posiciones de autoridad. Posibilidades de libertad condicional de los presos llegó a alrededor del 65 por ciento después de que los jueces habían comido, pero se redujo a cero en el momento de la próxima comida era debido. La explicación no era que el hambre hace que los jueces vengativos, pero que el razonamiento de la demanda energética. En general, sólo alrededor del 35 por ciento de las solicitudes fueron concedidas, por lo que la negativa fue la posición a la que los jueces de pagar ya que sus baterías se agotaron hacia abajo.

Preocupante ya que es para nuestros ideales de justicia, este hallazgo ilustra muy bien por qué el pensamiento rápido reflexión viene primero y lento ocupa el segundo lugar. Los jueces se convirtió cansado y hambriento. Gran parte de la humanidad ha pasado gran parte de su existencia, cansado o con hambre o ambos, y en esas condiciones las personas son especialmente vulnerables. Pensamiento rápido permite a la gente para salir del paso cuando no pueden darse el lujo tanto en el modo de razonar. Hacer una historia coherente de la información a la mano que tenga que ser suficiente.

Pensamiento rápido no es sólo un medio para hacer frente a la escasez o de crisis, sin embargo. Kahneman alaba la precisión general de la eficiencia y la flexibilidad: si no puede responder a una pregunta, encontrará una más fácil y responder a eso. Sin embargo, admite que el sistema de pensamiento automático “no es fácilmente educables”. Los momentos en que necesita pensar más rápido, son precisamente los momentos en los que no puede dejar de comprobar si se están cayendo en el error cognitivo.

Si usted sabe qué buscar, sin embargo, usted puede tener una visión mucho más clara de los errores de otras personas.Kahneman ofrece a sus lectores un vocabulario para describir las tendencias de pensamiento, en un texto que examina tanto su propio trabajo y el rico campo que ha sembrado. A veces se requiere más trabajo de lo que debería: en varios puntos que tuvo que recurrir a la Internet para encontrar más claras las cuentas, incluso a sí mismo por Kahneman. Pero eso es porque mucho más que el pensamiento lento de una sola vida ha ido en ella.

Nota de montejb: Por su interés de utilidad, reeditaré este post cuando se publique su libro y/o  encuentre un vídeo traducido al castellano. Agradecería al lector que encuentren la versión en castellano deje un comentario para actualizar el vídeo y la información. Gracias.

Gracias a phi, pueden descargar el libro aquí “Pensando, rápido y lento por Daniel Kahneman” en PDF en español

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