La mejor medicina es comer sano


El desmesurado consumo de carne ha provocado la industrialización de la ganadería. En la actualidad se sacrifican 60.000 millones de animales al año para alimentarnos. Mientras los animales son criados con criterios empresariales, el medio ambiente y la salud humana se resienten.

Voces críticas exigen un cambio en los hábitos alimenticios para recuperar un modelo sostenible y poner fin a estas fábricas de carne con animales alimentados a base de concentrados.
Documentos TV de Televisión Española, emitió el 03 jun 2012 el excelente documental “Ámame CARNEcidamente”.

En este documental quedan al descubierto las causas de las diferentes crisis alimentarias de las vacas locas, la gripe aviar y todas las demás aparecidas hasta la fecha y las que están por llegar ante la falta de seguridad alimentaria del sistema industrial que solo busca el beneficio.

Deberemos reflexionar los ciudadanos y volver al consumo sostenido responsable, bien aprovechando cuanto la naturaleza nos ofrece procurando comer sano productos ecológicos con la menor intervención y manipulación posible de los productos.

Comer sano productos ecológicos, supone además, generar empleo local intensivo dispersando la riqueza con cuanto ello significa para las generaciones futuras.

No son casuales las medidas contra la obesidad infantil y las medidas alimentarias en las escuelas, además de la salud pública en general, que discretamente están tomando las autoridades en los países desarrollados, ante la catástrofe que se avecina por la multitud de enfermedades que amenazan el consumo alimentario industrial.

Ya se acusa en la salud pública general un incremento acelerado de las enfermedades cardiacas, circulatorias, cánceres y otras nuevas enfermedades asociadas al desfasado sistema productivo alimentario que atenta contra la Humanidad.

No solo se trata de las carnes, pescados y productos agrícolas industriales, se trata de todos los productos de la cadena alimentaria desde el origen, como los piensos, productos transgénicos, los aditivos y conservantes de los productos industriales refinados, pan, pastelería, refrescos y multitud de alimentos que no se conocen los efectos de muchos de sus ingredientes en los seres humanos a medio plazo

Ya va siendo hora, que todos asumamos nuestra propia responsabilidad consciente de que “La mejor medicina es comer sano” y que la salud no tiene precio. Debemos impedir por todos los medios seguir monetizando lo esencial para la vida de los seres humanos.

Ámame CARNEcidamente


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