El deber de los gobernantes


El País publica el Editorial “El deber de Rajoy” del que, con el sistema ilegítimo que tenemos, apenas caben objeciones si se añadiera que, en el tiempo de la aplicación de su plan A, B o el que sea incluidas las correcciones y modificaciones que seguro se introduzcan, se estableciera como norma esencial, la restitución y retroactividad de cualquier perjuicio general que se pueda producir hasta digamos la fecha de introducción de dicho plan. Con este añadido por lo menos, nos aseguraríamos los ciudadanos que los beneficiarios minoritarios sigan esquilmando a los ciudadanos.

Con lo anterior señalar la sobre abundancia de información que ejerce una censura informativa poniendo un muro hacia otra información que no nos dejan ver los medios de comunicación. Las sutilezas de la censura llevan a manipular el lenguaje ocultando la intención. Afortunadamente con la revolución digital y la aparición de Internet la noticia y la buena información puede venir de cualquier internauta y medio, estando y pudiendo encontrar en cualquier blog o web a salvo de la censura y de la individual verificación de veracidad.

Los gobernantes y dirigentes han engañado intencionadamente casi siempre a los ciudadanos. Es paradójico como los problemas de un sistema económico que requiere que el Estado no intervenga, sea salvado por los propios gobiernos en beneficio de una minoría. Como siempre, a los ciudadanos nos toca pagar facturas por cosas que no hemos comprado.

Algún día las palabras transparentes eficaces y los gestos, cooperarán en un objetivo compartido. El respeto a la dignidad de las personas será esencial y querremos crecer sin escondernos en la intención del argumento. Ese día, los ciudadanos no necesitaremos garantías, leyes y normas para penalizar a quienes con la palabra y cualquier acción, estando en posición de dominio con el mejor conocimiento y medios perjudiquen el bien común, pues todos nos ofreceremos en colaborar solidariamente, procurando, “La motivación por el progreso y el bienestar del ser humano” como paradigma e ideal, sin la división y exclusión de las personas por cualquier causa.

Este sistema que tenemos ha permitido que una minoría se haya llevado todos los beneficios y excedentes generados de la inmensa mayoría de los ciudadanos, sino fuera por este sistema ilegítimo y discriminatorio que tenemos, no estaríamos en grave crisis todo el mundo, pues simplemente estaríamos en equilibrio sin deudas.

Pero hay más: lo más grave que no se dice y se oculta es, la ruina y tragedia humana en todo el mundo de más de 220 millones de parados, 1.300 millones de familias y 3.500 millones de seres humanos en situación de pobreza extrema con apenas 1 dólar al día sin techo viviendo a la intemperie, millones de autónomos y empresarios arruinados, empresas desaparecidas, bancos en quiebra y aumento sideral de las deudas, recortes de servicios y prestaciones de protección sociales.

Tenemos una actitud y comportamiento social heredado, que ha evolucionado aceleradamente por el conocimiento y el progreso tecnológico en los últimos 150 años y en especial en los recientes 50 años. Obviamente, los males y carencias implícitos, han agravado el proceso potenciando los efectos. La herencia y caducidad del sistema, además de la falta de asimetría al progreso es una causa de la crisis. Expertos y analistas políticos, sociales y económicos se equivocan estrepitosa y continuamente en sus previsiones y consejos, adaptando intencionado el discurso fraudulento.

Si separamos en dos planos diferentes la naturaleza y los seres humanos y cuanto han inventado, en seguida se puede ver la armonía y equilibrio de la naturaleza, salvo en cuanto ha intervenido en mal el hombre. En el otro plano, si vemos solo a la humanidad, la desolación, destrucción y dominio de las élites privilegiadas en perjuicio de los demás es cuanto destaca. Algunos pequeños oasis dispersos, intentan alumbrar el camino a los desfavorecidos. Con todo, en algún momento en el tiempo las leyes de la naturaleza prevalecerán sin necesidad de leyes escritas plagadas de intención y privilegios.

Así, el hombre es el único animal que contraviene las leyes no escritas de la naturaleza. Así nos va. Afortunadamente, la ciencia es la celebración de la razón frente a la autoridad. “Nada en la Palabra”. Esa es la esencia del espíritu científico: no te creas lo que yo te digo. Observa por ti mismo. Algo no es verdad porque lo diga Platón, Jesucristo, el chamán de la tribu o tu padre. Duda de todo lo que te cuenten, enfréntate a la realidad con tus propios ojos y no respetes la autoridad. Por eso los poderosos temieron tanto a los científicos y a los emprendedores que fueron condenados al silencio, al exilio o a la hoguera. Así, “Lo esencial somos los seres humanos, no la economía estúpida”.

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