Dr. Kary B. Mullis, disidente de la mentira


El científico que tratamos en el post de hoy es Kary Banks Mullis.

Nació en Lenoir, Carolina del Norte, el 28 de diciembre de 1944, tras licenciarse en el Instituto Georgia de Tecnología, en ciencias en 1966, obtuvo el doctorado en bioquímica en Berkeley, en 1972. En 1973 comenzó el trabajo de postdoctorado en la Universidad de California en San Francisco, en el campo de química farmacéutica. Durante sus siete años de trabajo de investigación en Cetus Corporation, en Emeryville, California, condujo la investigación en síntesis acido olgonucleico, y la invención de la reacción en cadena de la polimerasa o PCR, de aplicación hoy  día en los test de detección del VIH, lo que le valdría para ganar el premio nobel de Química en 1993.

En 1986, fue nombrado director de biología molecular en Xytronyx, Inc. en San Diego, donde su trabajo se centro líneas de investigación bioquímica aplicada al estudio del ADN. Ya en 1987, fundó una consultoría especializado en tecnología biomédica, en la que colaboro con una docena de corporaciones entre las que destacan Angenics, Cytrometrics, Eastman Kodak, Abbott Laboratorios, Miligen Biosearch…

Por esta invención, de gran valor en biotecnología y como herramienta de investigación científica y forense, en 1993 recibió el Premio Japón y el Premio Nobel de Química, compartido con el canadiense Michael Smith. Cetus, la compañía de Mullis, le dio una recompensa de 10.000 dólares por la invención de la PCR y luego vendió la patente por 300.000.000 de dólares a Roche Molecular Systems, una sección de la importante compañía farmacéutica Hoffmann-La Roche.

La PCR ha sido el fundamento de varias revoluciones en campos prácticos, como la identificación del origen de muestras de sangre o saliva (a los que recurre masivamente la ciencia forense), y la secuenciación de genes humanos o de otros organismos. La secuenciación genética era hasta entonces un proceso muy complicado, aplicable sólo cuando se podían obtener de manera natural muchas copias del mismo ADN. La PCR convirtió en una rutina la investigación de la secuencia genética, permitiendo la lectura completa del genoma humano, así como de muchos organismos que se toman como modelos en la investigación de distintos problemas biológicos. La técnica ha permitido también investigar la filogenia (historia evolutiva) comparando las secuencias genéticas de distintas estirpes, que a su vez es el fundamento de un mundo de hipótesis científicas del máximo interés.

Kary Mullis, está encuadrado o (el voluntariamente se encuadró)  dentro de los científicos negacionistas del SIDA o disidentes del SIDA.

Se conoce como negacionismo del VIH o disidencia del VIH a un conjunto de hipótesis opuestas al consenso científico en torno al VIH (virus de inmunodeficiencia humana) como causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

Este conjunto de hipótesis es bastante heterogéneo:

  • algunas de ellas niegan la existencia del VIH,
  • otras niegan la validez del descubrimiento de este virus (realizado por Luc Montagnier y Robert Gallo),
  • otras aceptan la existencia del VIH pero niegan que sea el causante del sida (que se atribuye a otros factores como el estrés oxidativo y la nutrición deficiente).

En 1983, Luc Montagnier, y en 1984 Robert Gallo, expusieron sus trabajos iniciales respecto al sida, los cuales constituyen la base del consenso científico sobre la enfermedad. Desde entonces surgieron críticas y explicaciones alternativas. La primera provino de Eleni Papadopulos-Eleopulos, líder del Grupo de Perth, quien ya había propuesto una teoría oxidativa (sin ningún virus) como causa del sida. Con posterioridad, el renombrado virólogo estadounidense Peter Duesberg también expuso sus críticas.

Kary Mullis fue otro de los grandes científicos que se opone a la versión oficial del VIH/SIDA. Básicamente se centran sus críticas en que nunca se ha demostrado de una forma  científicamente concluyente la existencia del virus.

Su primera intervención pública critica en este tema la desarrollo durante la 28 Reunión Internacional de la Sociedad Europea de Investigación Clínica celebrada en Toledo en 1994. Este congreso, como la gran mayoría de los que se celebran, estaba patrocinado por las multinacionales farmacéuticas. Pero aquí se colaron. El invitado estrella, el Dr. Kary Mullis, Premio Nobel de química 1993, no habló de la PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa, la técnica más avanzada para estudiar virus) por cuya invención le fue otorgado el premio Nobel1, como estaba previsto, sino que, de improviso, cambio el tema de su conferencia y habló del SIDA. Horror y estupor entre los asistentes, muchos de los cuales abandonaron la sala antes de que finalizara. Kary Mullis, una vez más, a puesto en cuestión toda la hipótesis oficial de que esta enfermedad sea causada por un retrovirus y de que el test que ha inventado sea una confirmación de que el VIH causa el SIDA.

En dicha conferencia dejo frases como, “No se puede explicar en dos palabras, pero tengo datos para afirmar que el sida no es una enfermedad infecciosa, no está causada por el virus de inmunodeficiencia humana”.

Para Mullis, el tema del sida es el reflejo de toda una forma de funcionar de la ciencia en la actualidad, que incluye a los propios científicos, convertidos en ciudadanos de clase media que tienen que ganarse la vida, a los medios de comunicación y a los políticos. “Han obligado sin razón a la gente a cambiar sus hábitos por  miedo a contraer una enfermedad mortal. Como científico tengo que demostrar las cosas, no creer en ellas”.

Finalmente escribió el prefacio del libro de Peter Duesberg (del que hablaremos en próximos Blogs), “Inventing the AIDS virus”, donde expone lo siguiente.

 “En 1988 trabajaba como consultor en Specialty Labs, en Santa Mónica, realizando análisis del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Sabía bastante de análisis de cualquier cosa con ácido nucleico, porque había inventado la Reacción en Cadena de la Polimerasa (Polymerase Chain Reaction: PCR). Por eso me contrataron. Por otra parte, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) era algo de lo que no sabía demasiado. De este modo, cuando me encontré escribiendo un informe sobre nuestros progresos y objetivos para el proyecto patrocinado por los National Institutes of Health, me dí cuenta de que no conocía la referencia científica para apoyar la declaración que acaba de escribir: El VIH es la probable causa del SIDA. Así que me volví al virólogo de la mesa de al lado, un tipo serio y competente, y le pregunté por esa referencia, dijo que no necesitaba ninguna; yo no estuve de acuerdo.

Pese a que es verdad que ciertos descubrimientos o técnicas científicas están tan bien establecidas que sus fuentes ya no se aluden en la literatura contemporánea, ése no parecía ser el caso de la conexión VIH/SIDA. Para mí, era muy notable que el individuo que había descubierto la causa de una enfermedad mortal y hasta ahora incurable, no fuese continuamente aludido en las publicaciones científicas hasta que la enfermedad estuviese curada y olvidada. Pero, como pronto aprendería, el nombre del individuo -que sería seguro materia de Premio Nóbel- no estaba en boca de nadie. Por supuesto, esta simple referencia debía estar en alguna parte ahí fuera. De lo contrario, decenas de miles de funcionarios y reconocidos científicos de diversas procedencias, que intentan aclarar las trágicas muertes de un considerable número de homosexuales y/o consumidores de drogas intravenosas de edades comprendidas entre los 25 y los 40 años, no habrían permitido que su investigación se limitase a una estrecha vía de estudio. No todo el mundo pescaría en la misma charca a menos que estuviese completamente verificado que el resto de charcas estaban vacías. Tenía que haber un informe publicado, o quizás varios, que juntos indicasen que el VIH es la posible causa del SIDA. Tenía que haberlo.

Hice indagaciones con el ordenador, pero no encontré nada. Por supuesto, puedes perderte información importante con las búsquedas por ordenador sólo con no introducir las palabras clave concretas. Para estar seguro de una conclusión científica, lo mejor es preguntar a otros científicos directamente. Esa es una de las cosas para las que sirven esos congresos en lugares lejanos con bonitas playas. Como parte de mi trabajo, iba a muchos encuentros y congresos. Adquirí el hábito de acercarme a cualquiera que diese una charla sobre SIDA y preguntarle qué referencias debía citar para esa cada vez más polémica declaración: el VIH es la probable causa del SIDA. Después de 10 ó 15 encuentros en un par de años, empecé a preocuparme cuando vi que nadie podía citarme la referencia.

No me gustaba la fea conclusión que se estaba formando en mi mente: la campaña entera contra la enfermedad considerada con creces como la peste negra del siglo XX, estaba basada en una hipótesis cuyos orígenes nadie podía recordar. Eso desafiaba tanto al sentido científico como al común.

Finalmente, tuve la oportunidad de interrogar a uno de los gigantes de la investigación del VIH y del SIDA, el doctor Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, cuando dió una charla en San Diego. Esta sería la última vez en que sería capaz de realizar mi pregunta sin mostrar cólera. Me figuré que Montagnier conocería la respuesta. Así que se la planteé, y con una mirada de perplejidad condescendiente, Montagnier dijo: “¿Por qué no cita el informe de los Centers for Disease Control (CDC, Centros para el Control de Enfermedades)?”. Yo contesté: “No se refiere realmente al tema de si el VIH es o no la probable causa del SIDA, ¿o sí?”. “No”, admitió, sin duda preguntándose cuánto tardaría en marcharme. Buscó ayuda en el pequeño círculo de personas a su alrededor, pero todos estaban, como yo, esperando una respuesta más concluyente. “Por qué no cita el trabajo sobre el VIS (Virus de la Inmunodeficiencia Simia)?”, ofreció el buen doctor. “También he leído eso, doctor Montagnier”, contesté. “Lo que les pasó a esos monos no me recuerda al SIDA. Además, ese informe fue publicado sólo hace un par de meses. Estoy buscando el informe original con el que alguien demostró que el VIH causa el SIDA”. Esta vez, como respuesta, el doctor Montagnier se dirigió hacia el otro lado de la habitación para saludar a un conocido.

No hemos podido encontrar ninguna buena razón por la cual la mayoría de la gente sobre la tierra cree que el SIDA es una enfermedad causada por un virus llamado VIH. Simplemente no hay evidencia científica alguna que demuestre que eso es cierto. Tampoco hemos sido capaces de descubrir por qué los médicos recetan una droga tóxica llamada AZT (Zidovudina-Retrovir) a personas que no tienen otro mal que la presencia de anticuerpos al VIH en su cuerpo. De hecho, no podemos entender por qué ningún ser humano debería tomar esa droga cualquiera que fuese la razón que se adujese. Ni Duesberg ni yo podemos entender cómo ha surgido esta locura, y habiendo vivido ambos en Berkeley hemos visto algunas cosas muy extrañas. Sabemos que errar es humano, pero la hipótesis VIH/SIDA es un error diabólico. Digo esto bastante alto como advertencia. Duesberg lo ha estado diciendo durante mucho tiempo.”

Añadimos dos videos en los que aparece, el primero es una entrevista realizada en el documental House of Numbers.

Por qué empecé a poner en duda el VIH (House of Numbers Deluxe Edition)

Aquí aparece en esta entrevista realizada por PRSALUD

Documental House of numbers

Bibliografia:

http://www.karymullis.com/biography.shtml
http://www.free-news.org/aembid03.htm http://replantearsida.blogspot.com.es/2009/01/kari-mullis-premio-nobel-explica-por.html
http://elpais.com/diario/1994/04/23/sociedad/767052003_850215.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Kary_Mullis http://es.wikipedia.org/wiki/Teor%C3%ADas_alternativas_sobre_el_VIH
 
Post relacionados:
 
La “inoportuna” aparición del Dr. Hamer
La “inoportuna” aparición del Dr. Hamer II
Dr. Kary B. Mullis, disidente de la mentira
Richard C. Strohman, exponiendo el fraude del SIDA
Peter Duesberg, científico dedicado a la búsqueda de la verdad
Thomas Arthur Steitz, Nobel de Química más que merecido
Grupo de Perth, exponiendo el fraude del SIDA
David Rasnick, exponiendo el fraude del SIDA

Jeromo Fernandez

Facebook: Salud Pública   Blog: Salud Pública

Publicado por Juan Bernardo montejb

quisiera-montejb.blogspot.com
montejbquisiera.wordpress.com
La comunidad El País montejb