Por una economía colaborativa


Sin duda, en las actuales circunstancias de crisis, las alternativas para superar la crisis se están sucediendo y dispersando. El cooperativismo está difundiendo su sistema por todo el mundo a buen ritmo de la mano de la organización líder del Grupo Mondragon y otras organizaciones afines españolas.

Muy pronto dispondremos de abundancia y seremos capaces de satisfacer y superar las necesidades básicas de cada hombre, mujer y niño del planeta a nivel local. Gracias a la dispersión del conocimiento, la globalización y a las Tecnologías de la Información y la Comunicación, nunca como ahora el conocimiento fue más importante que el capital y nunca la producción individualizada estuvo tan cercana. Como señalaba aquí en otro post de David de Ugarte “Producción distribuida: día uno” en el post “Muy pronto el presente será de la Humanidad”, por ejemplo, las impresoras 3D autoreplicables han avanzado de manera asombrosa en los últimos años al igual que los vehículos bajo demanda sin nada que se acerque siquiera al apoyo público que han recibido empresas, clusters y asociaciones «de escala» para su crecimiento, internacionalización y sostenimiento. Los repositorios libres de maquinaria industrial de bajo coste, los coches de diseño en procomunes eficientes y baratos, listos para su producción a escala local, marcan una nueva frontera de lo posible, pero sobre todo un nuevo modo de organizar la producción con una nueva lógica de escalas. Estamos en las puertas de una nueva revolución de sistema que consagrará nuevas escalas más cercanas a las humanas, las de las comunidades reales. Lo demás, vendrá después.

Se está configurando así un modelo de organización hacia atrás, es decir, incorporando los medios tecnológicos volviendo a buscar la eficiencia, rapidez y el equilibrio entre las fuentes, los medios y el buen aprovechamiento, desde la autosuficiencia individual a la colectiva zonal, relativamente fáciles de organizar, que interactuarán intercambiando con los demás las carencias y excedentes. La organización flexible y dinámica, facilitará la plena ocupación, organización y disponibilidad de las necesidades de manera eficiente en base al intercambio de nuestro tiempo y conocimiento con el de los demás.

En otro post en los Blogs de Economía El País, la profesora del IE Conchita Galdón nos comenta en este vídeo, cómo una economía basada en compartir y en diseñar modelos de consumo colaborativo representa una excelente oportunidad para los emprendedores sociales, en la búsqueda de un modelo de negocio económicamente sostenible con impacto social. Las Plataformas de consumo colaborativo ofrecen un menor coste de acceso a la utilización de productos y servicios, son ambientalmente más sostenibles, crean vínculos comunitarios entre los usuarios y generan suficiente valor económico para el empresario de acceder al mismo y garantizar la sostenibilidad de la operación.

Emprendedores sociales y consumo colaborativo

Con lo anterior entre otras opciones, una propuesta sería aplicar el sistema REEP de Quisiera Fidelity, que ofrece la oportunidad de integrar a compradores y vendedores en el reparto de los beneficios generados por sus acciones de compra/venta de bienes, productos y servicios, permitiendo autofinanciar y alimentar el flujo circular del sistema productivo, integrando a todos los interesados en el tiempo, además de fidelizar a los clientes y al capital, constituyendo un ahorro efectivo a futuro para los consumidores mucho más justo y equitativo al promover el comercio justo.

Fuente: Blogs Economía El País “La Economía de compartir y el consumo colaborativo” por Conchita Galdón es profesora de IE Business School y co-fundadora y CEO de Social Venture Puentes Global.

 

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