Sanidad y Educación: el falso debate


Por Jesús García Blanca

Imaginemos que el Estado tiene una megaempresa de fabricación de bombas de racimo y munición a base de uranio empobrecido con fábricas y almacenes repartidos por toda la geografía española.

Imaginemos que esa empresa se gestiona desde el gobierno estatal mediante acuerdos con los gobiernos autonómicos con capital público proveniente de los impuestos de todos los ciudadanos que cotizan.

Imaginemos que nadie se pregunta dónde van a parar esas bombas y esos proyectiles aunque todo el mundo lo sabe. Todos dan por sentado que vivimos en un mundo complicado en el que los conflictos bélicos están a la orden del día… así que, cuando algún ejecutivo lanza el globo sonda de la posible privatización de esa empresa mortífera, el único debate que se plantea, la única controversia en la que múltiples organizaciones ciudadanas desgastan sus fuerzas y la poca capacidad de protesta que va quedando es sobre la necesidad de defender la gestión pública de la susodicha empresa y su infame arsenal de modo que todos los ciudadanos puedan beneficiarse de la protección que ofrece y del beneficio que generan sus ventas.

Pues bien, esta es exactamente la situación con respecto a la educación y la salud: el debate se mantiene enfocado en la disyuntiva público-privado con una dramática consecuencia: ganan Ellos. La suma de los mecanismos de poder que actúan en los terrenos de la educación y la sanidad cumplen una tarea primordial de control: abonar el terreno que posteriormente será sembrado con la manipulación y la mentira y en el que crecerán los futuros ciudadanos indolentes, obedientes, castrados y sumisos.

El hecho de que las organizaciones ciudadanas —en muchos casos autodenominadas antisistema— consuman sus fuerzas luchando por la gestión pública de esta gigantesca maquinaria de control es una de las mayores victorias de los amos del mundo.

¿Acaso alguien puede argumentar que escuelas de padres, oficinas de planificación familiar, consultas de tocología y ginecología, paritorios, guarderías, consultas de pediatría, escuelas, institutos y universidades se diseñaron para liberar al ser humano y contribuir a su felicidad? ¿Por qué entonces no se cuestionan? La respuesta es muy simple: funcionan.

Cumplen su objetivo fundamental, que es bloquear la corriente espontánea de la vida, desde que las criaturas empiezan a desarrollarse en el útero materno, pasando por los protocolos hospitalarios, el parto deshumanizado, la crianza sin contacto vital y una educación contra las necesidades de los niños que los preparan para ser alumnos obedientes, obreros obedientes, ciudadanos obedientes. ¿Qué sentido tiene quejarse de la indolencia que impera en nuestra sociedad, de la alienación, de la absoluta falta de sentido crítico y capacidad para la solidaridad y la rebeldía ante la agresión de los explotadores que están destruyendo el planeta y al mismo tiempo dejar intactas todas las instituciones que operan en estos dos terrenos claves —la salud y la educación— para alimentar las raíces de la sumisión?

Si queremos posibilitar, alimentar una auténtica transformación, la pregunta no es ¿educación pública o privada? La pregunta es ¿Educación para la libertad o educación para la sumisión? La pregunta no es ¿Sanidad pública o privada? La pregunta es ¿un modelo sanitario lastrado por prejuicios del siglo XIX, por una concepción obsoleta de la biología y de la medicina que beneficia a las multinacionales de la farmacia o un modelo sanitario basado en la autogestión, la educación para la salud, la promoción de alternativas vitales y holísticas que beneficien a la gente y no al capital?

Si queremos cambiar el mundo, tenemos que empezar a cambiar nuestras preguntas y nuestras respuestas.

Fuente: Iniciativa Debate – Opinión
Sanidad y Educación: el falso debate
Por Jesús García Blanca
 
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Imagen de portada: Google imágenes

Comentario  montejb:  Excelente post que suscribo y comparto. Recomiendo lean los diferentes comentarios muy interesantes de David Sempau, Cordura, Keffet y demás en el post de Iniciativa Debate aquí: “Sanidad y Educación: el falso debate”

Efectivamente tenemos un sistema heredado que nos condiciona en nuestra conducta y comportamiento. Entre otros problemas, uno de ellos es, que seguimos empeñados en establecer reglas y normas, en las que para que unos ganen, otros tienen que perder. Este enfoque y planteamiento, es la base del sistema que tenemos que genera casi todos los problemas de la crisis, de la que difícilmente saldremos si persistimos en este modo de decidir y actuar.

Posiblemente, ha llegado la hora de que demos un paso adelante, revisemos multitud de falsas convicciones de la cultura dominante impuesta, por quienes están con mejor conocimiento y posición de decidir y actuar con ventaja en perjuicio de la inmensa mayoría.

Lo esencial somos los seres humanos, no la economía estúpida que debe de estar al servicio de todos sin ventajas para nadie.

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