Entrevista con el Nobel de Medicina Richard J. Roberts


El científico que ocupa el post de hoy, nació en Derby, Inglaterra, en 1943, hijo único, en una familia de clase media. Se trasladaron a Bath cuando Richard tenía 4 años, así que él se considera “nacido” en Bath que es donde paso la mayor parte de su infancia. 

 Desde pequeño ya se sintió atraído por la química, y durante el periodo de su educación  secundaria y  primaria,  compaginaba el estudio de química y física con la experimentación por su cuenta en un laboratorio casero.

Licenciado en la Universidad de Sheffield, optó a estudiar en esta Universidad atraído por  la importancia de su departamento de química.  De este periodo destaca, la importancia de David Ollis, profesor de química, gracias al cual desarrollo su creatividad e imaginación; por su planteamiento de las clases mediante la resolución de problemas.

 

Otro aspecto que destaca es el estudio del trabajo de  John Kendrew, autor  que influiría en su posterior carrera de investigador, especialmente en el área de la cristalografía y biología molecular.

Posteriormente se trasladaría a Estados Unidos, donde comparte el trabajo docente en la Universidad de Harvard y  Cold Spring Harbor Laboratory, de Nueva York;  desde 1992, con la investigación en el New England Biolabs Inc., en Beverly, (Massachusetts).

En 1993, recibió el premio nobel de medicina, junto con Phillip A. Sharp, por su trabajo sobre los intrones, fragmentos de ADN, que se separan de la información genética. Demostraron que la cantidad de información depositada en un gen no estaba dispuesta de forma continua, sino que se encontraba fraccionada.

Como el mismo afirma, es un apasionado de los problemas matemáticos lógicos, y esta pasión; es la misma que le ha llevado a dedicar toda una vida a la investigación.

A continuación exponemos una entrevista realizada por Lluis Amiguet, para el periódico La Vanguardia, en la sección “la contra”, publicada el 27/07/2007.

Tengo 63 años: lo peor de hacerte mayor es que das por seguras demasiadas verdades: es cuando necesitas nuevas preguntas. Nací en Derby: mi padre mecánico me regaló un juego de química… Y aún me divierte jugar. Casado, cuatro hijos; uno, tetrapléjico por un accidente, me anima a seguir investigando. Participo en el Campus Excelencia

¿La investigación se puede planificar?

Si yo fuera ministro de Ciencia, buscaría a gente entusiasta con proyectos interesantes; les daría el dinero justo para que no pudieran hacer nada más que investigar y les dejaría trabajar diez años para sorprendernos.

– Parece una buena política.

Se suele creer que, para llegar muy lejos, tienes que apoyar la investigación básica; pero si quieres resultados más inmediatos y rentables, debes apostar por la aplicada…

– ¿Y no es así?

– A menudo, los descubrimientos más rentables se han hecho a partir de preguntas muy básicas. Así nació la gigantesca y billonaria industria biotech estadounidense para la que trabajo.

– ¿Cómo nació?

– La biotecnología surgió cuando gente apasionada se empezó a preguntar si podría clonar genes y empezó a estudiarlos y a intentar purificarlos.

– Toda una aventura.

– Sí, pero nadie esperaba hacerse rico con esas preguntas. Era difícil obtener fondos para investigar las respuestas hasta que Nixon lanzó la guerra contra el cáncer en 1971.

– ¿Fue científicamente productiva?

Permitió, con una enorme cantidad de fondos públicos, mucha investigación, como la mía, que no servía directamente contra el cáncer, pero fue útil para entender los mecanismos que permiten la vida.

– ¿Qué descubrió usted?

– Phillip Allen Sharp y yo fuimos premiados por el descubrimiento de los intrones en el ADN eucariótico y el mecanismo de gen splicing (empalme de genes).

– ¿Para qué sirvió?

Ese descubrimiento permitió entender cómo funciona el ADN y, sin embargo, sólo tiene una relación indirecta con el cáncer.

– ¿Qué modelo de investigación le parece más eficaz, el estadounidense o el europeo?

– Es obvio que el estadounidense, en el que toma parte activa el capital privado, es mucho más eficiente. Tómese por ejemplo el espectacular avance de la industria informática, donde es el dinero privado el que financia la investigación básica y aplicada, pero respecto a la industria de la salud… Tengo mis reservas.

– Le escucho.

– La investigación en la salud humana no puede depender tan sólo de su rentabilidad económica. Lo que es bueno para los dividendos de las empresas no siempre es bueno para las personas.

– Explíquese.

La industria farmacéutica quiere servir a los mercados de capital…

– Como cualquier otra industria.

– Es que no es cualquier otra industria: estamos hablando de nuestra salud y nuestras vidas y las de nuestros hijos y millones de seres humanos.

– Pero si son rentables, investigarán mejor.

– Si sólo piensas en los beneficios, dejas de preocuparte por servir a los seres humanos.

– Por ejemplo…

– He comprobado como en algunos casos los investigadores dependientes de fondos privados hubieran descubierto medicinas muy eficaces que hubieran acabado por completo con una enfermedad…

– ¿Y por qué dejan de investigar?

– Porque las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento.

– Es una grave acusación.

– Pues es habitual que las farmacéuticas estén interesadas en líneas de investigación no para curar sino sólo para cronificar dolencias con medicamentos cronificadores mucho más rentables que los que curan del todo y de una vez para siempre. Y no tiene más que seguir el análisis financiero de la industria farmacológica y comprobará lo que digo.

– Hay dividendos que matan.

Por eso le decía que la salud no puede ser un mercado más ni puede entenderse tan sólo como un medio para ganar dinero. Y por eso creo que el modelo europeo mixto de capital público y privado es menos fácil que propicie ese tipo de abusos.

– ¿Un ejemplo de esos abusos?

Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas.

– ¿No me habla usted del Tercer Mundo?

– Ése es otro triste capítulo: apenas se investigan las enfermedades tercermundistas, porque los medicamentos que las combatirían no serían rentables. Pero yo le estoy hablando de nuestro Primer Mundo: la medicina que cura del todo no es rentable y por eso no investigan en ella.

– ¿Los políticos no intervienen?

– No se haga ilusiones: en nuestro sistema, los políticos son meros empleados de los grandes capitales, que invierten lo necesario para que salgan elegidos sus chicos, y si no salen, compran a los que son elegidos.

– De todo habrá.

– Al capital sólo le interesa multiplicarse. Casi todos los políticos – y sé de lo que hablo- dependen descaradamente de esas multinacionales farmacéuticas que financian sus campañas. Lo demás son palabras…”

 

Aquí también le podemos ver, en la entrega del premio Nobel de en 1993, en un discurso en el Instituto Karolinska, Estocolmo.

 Conferencia del Nobel Richard J. Roberts (51 minutos)

Richard J. Roberts celebró su Conferencia Nobel, el 8 de diciembre de 1993, del Instituto Karolinska, de Estocolmo. Fue presentado por Ralf Pettersson, miembro del Comité Nobel de Fisiología o Medicina. Créditos: Kjell Erlandsson, Karolinska Institutet (producción). Copyright © 2011 Instituto Karolinska – The Oficial Web Site of the Novel Prize Org

Ver mas vídeos sobre Richard J. Roberts en el siguiente enlace:

http://www.nobelprize.org/mediaplayer/index.php?id=1696

FUENTES:

http://www.periodistadigital.com/salud/farmacia/2011/04/29/roberts-laboratorios-enfermedad-farmaco-medicina-cura-rentable.shtml

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54326

http://www.lavanguardia.com/20070813/54061300258/enfermedad-no-rentable.html

http://www.nobelprize.org/nobel_prizes/medicine/laureates/1993/roberts-autobio.html

http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_J._Roberts

Jeromo Fernandez

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